Miriam y padre Ibhraim: una humanidad diferente. ¿Cómo explicarla sin pensar en Jesús?

myriam-iraqhttps://www.youtube.com/watch?v=IqLT0wmLB0w

siria-aleppo-padre-ibrahim-alsabagh

Cómo puede un hombre de hoy hacer experiencia de Cristo como presencia, y no solamente como discurso o ejemplo moral?

Sólo si sucede hoy el encuentro con personas cambiadas, con la Iglesia viva.

Eso es el testimonio de esta niña, Myriam (de la cual pinchando aquí puedes ver una entrevista),(de la cual pinchando aquí puedes ver una entrevista) de Qaraqosh en Iraq, huída con su familia a Erbil, en el norte del país, sin nada…

Es el testimonio del padre Ibhraim, párroco en Alepo (Siria) que hable de paz y perdón  desde el torbellino de la guerra de Oriente Medio. (Ver el testimonio que dio en agosto en el Meeting de Rimini, Italia)

«Lo que falta no es tanto la repetición verbal o cultural del anuncio. El hombre de hoy espera, quizá inconscientemente, la experiencia del encuentro con personas para las que Cristo es una realidad tan presente que su vida ya no es la misma» (L. Giussani)

«Lo que puede provocar al hombre de hoy es un impacto humano, un acontecimiento que es eco del acontecimiento inicial, como cuando Jesús levantó la mirada y dijo: “Zaqueo, date prisa y baja, porque es necesario que hoy me quede en tu casa”. De esta forma, el misterio de la Iglesia que se nos ha transmitido desde hace más de dos mil años debe siempre volver a suceder por gracia, debe siempre resultar presencia que mueve, es decir, movimiento, movimiento que por su naturaleza hace más humano el modo de vivir el ambiente donde se produce» (L. Giussani)

«Pero nosotros, cristianos, ¿creemos todavía en la capacidad que tiene la fe que hemos recibido de provocar un atractivo en aquellos con los que nos encontramos y en la fascinación victoriosa de su indefensa belleza?» (J. Carrón)