En cada instante el inicio se renueva

Hay una pregunta más, una última y acuciante pregunta: ¿por qué? Es la misma pregunta que hace un niño. El filósofo diría: “¿Por qué el ser y no la nada?”. El poeta: “¿Por qué todo esto?”. ¿Por qué las flores, para qué sirve el universo? ¿Por qué nosotros, en esta inmensidad, podemos ser capaces de comprender la realidad? ¿Por qué esta belleza del mundo que la ciencia nos permite contemplar cada vez con más profundidad? ¿Por qué el dolor, por qué nuestro deseo infinito, nuestra ansia por conocer y ser felices? Es una exigencia abismal, ante la cual la ciencia ni siquiera puede balbucear una respuesta. ¿De dónde proviene el ser de las cosas ahora? La evidencia de la creación no remite en primer lugar al pasado sino a la sorpresa porque las cosas son en cada instante, ahora. Yo no me hago a mí mismo, cada cosa podría decir también: “Yo no me hago a mí mismo”.

Marco Bersanelli es un astrofísico y cosmólogo que participa en el proyecto más importante de la astronomía contemporánea: la observación de las huellas del “big bang” en el universo que se ve.

En este artículo interviene, a partir de una discusión en acto, aclarando que se entiende cuando se habla de “Creación”