Comunicación

El día 16 de junio pasado en Florencia (Italia), durante la asamblea con todos los sacerdotes de la diócesis, el Cardenal Betori (mi Obispo) ha anunciado los nombramientos de los párrocos que serán efectivos desde septiembre 2016. En esa oportunidad ha también vuelto público lo que me había comunicado en el mes de mayo, después de un diálogo a distancia durado un par de meses: o sea su decisión de que, después de 15 años en Perú, yo regrese a Florencia.
Una motivación importante de esta decisión del Obispo es que, al asumir yo la responsabilidad de párroco en la parroquia de Jesús Buen Pastor en Casellina (un barrio periférico de Florencia) va a ser posible compartir la casa y la vida sacerdotal con mi querido amigo Paolo Bargigia, gravemente enfermo. Por eso al inicio del próximo agosto viajaré a Italia para empezar esta nueva aventura.
He decidido escribir estas lineas porque, desde la publicación de este nombramiento (comunicado en Florencia hasta en los periódicos locales), la noticia se está difundiendo: yo mismo he empezado a decirlo a algunos y no quiero que las personas se enteren del hecho tal vez en modo confuso.
En estas semanas que me quedan en Perú seguiré dando lo que puedo por la Parroquia de Santa María de la Reconciliación, por la Universidad Católica Sedes Sapientiae, por el Movimiento de Comunión y Liberación y su gente. Es un momento de zozobra, que vivo sin embargo con serenidad, porque por experiencia se que el único camino seguro en la vida es obedecer a lo que el Señor pide, aunque cueste sacrificio.
Hace más de 15 años, cuando dejé Italia, tuve que “quemar los barcos” y lanzarme a la aventura, cierto sólo de la obediencia, y ahora siento que es lo mismo – porque mi vida ahora es aquí – y tengo que lanzarme de nuevo a la aventura “regresando” a Italia. No tengo otra seguridad que todo lo bello y lo grande que el Señor me ha donado en estos años en Perú y nos dona cada día, y la certeza de que siempre “lo mejor está por venir” en la vida de quien sigue a Jesús: no solo para mí, sino también para todas la personas con que hemos compartido día a dia este tiempo bendito. Se que seguiremos compartiendo nuestra vida, en los modos que Dios nos permitirá.
Habrá oportunidad para saludarnos, y ya quiero invitar a todos a la última Celebración Eucaristica, que será el domingo 24 de julio, a las 11:00 am en los espacios del Centro Parroquial Juan Pablo II, seguida por la gran actividad del Bingo Parroquial, ya programada para ese día. Podremos así compartir un día entero de confraternidad.
Giovanni Paccosi