Archivi categoria: Sentido religioso

Realismo, razonabilidad, moralidad.

Las tres premisas de “El sentido religioso” de Luigi Giussani. Las condiciones para poder afrontar el tema de la religiosidad de la vida, sin caer en equivocaciones que impiden dar un juicio que nazca de la experiencia.  El método lo impone el objeto…

El sentido religioso 17-55 tres premisas

Las religiones: Julián Carrón y el Budismo Japonés

Julián Carrón en estos días de fines de Octubre de 2011 habría tenido que hablar en Japón en un encuentro de diálogo entre católicos y budistas con el título: “Tradición y modernidad: cristianismo y budismo frente al desafío de la globalización”.

Pero el Papa lo invitó a participar en el encuentro de Asís.

Por eso envió un mensaje al Embajador de Italia en Japón que expresa una visión auténticamente novedosa del diálogo entre hombres religiosos.

Se puede leer en este enlace.

La vibración inefable y total delante del ser

En la lección de Julián Carrón “Vivir siempre intensamente lo real” se habla del asombro que hace vibrar la persona delante del ser de las cosas, hasta de las mínimas, que establece el alcance de la estatura humana de cada uno. El primer movimiento del hombre delante de la vida, de lo real, no es algo que hacer, sino reconocer, acoger a lo real como don. Me ha venido a la mente un texto de Cesare Pavese que expresa esta vibración de asombro, con una profundidad dramática extraordinaria. Dice Esiodo: “difícil no es entender estas cosas, sino tocarlas”. Es lo que ha sucedido con Cristo: se ha hecho posible “tocar” la verdad, vive al altura del deseo infinito del hombre.

Propongo una parte de lo dicho por Carrón y el texto de Pavese.

-Ésta es “la anorexia de lo humano” que está en el origen de la confusión, del desconcierto, de la incertidumbre en que a menudo nos encontramos viviendo en estos tiempos, en que nos vemos fluctuar, arrastrados como una piedra, llevados por las opiniones, los estados de ánimo, sin poder aferrarnos a algo real presente, sin podernos interesar verdaderamente por algo. Esta anorexia no se resuelve aumentando los discursos, sino educando la razón a abrirse al “lenguaje del ser”.

Qué significa esta apertura al ser lo documenta bien un episodio de la vida de don Giussani, que siempre me ha llamado la atención. Escribiendo a Angelo Majo, dice aquello que ve en quien le es amigo: «Hace algunas noches, pensando – escribe – he descubierto que el único amigo mío eres tú». ¿Y por qué lo considera amigo? «Porque esa vibración inefable y total de mi ser delante de las cosas o de las personas no logro captarla sino en tu modo de reaccionar.” Entre las tantas cosas a las que podía mirar para identificar quién era su amigo ¿cuál indica? Una vez más nos desconcierta: no una inteligencia particular, no una capacidad de dominar su pensamiento, no una admirable coherencia ética, sino la vibración inefable y total delante del Ser, que el descubre en el modo de reaccionar del amigo. Entonces se entiende por qué la raíz de la cuestión es que nosotros – como nos dice él – hacemos fatiga, no estamos acostumbrados a mirar como presencia una hoja presente, no estamos acostumbrados a reconocer, a fijar como presencia las cosas presentes. No es que uno niegue la presencia de las cosas. Simplemente la da por descontado. Esto se ve en el hecho que no existe ni siquiera un momento de asombro. No que hayamos hecho algo mal, simplemente no hemos sorprendido al Ser vibrando en nosotros. Todos sabemos hasta que punto puede llegar a ser insoportable la vida cuando se vuelve tan pobre de asombro. Se entiende entonces, la urgencia de que nos acostumbremos a fijar como presencia a las cosas presentes, de manera que podamos ver vibrar nuestro yo, cualquiera que sea la circunstancia.-

Diálogos con Leucó

En cada instante el inicio se renueva

Hay una pregunta más, una última y acuciante pregunta: ¿por qué? Es la misma pregunta que hace un niño. El filósofo diría: “¿Por qué el ser y no la nada?”. El poeta: “¿Por qué todo esto?”. ¿Por qué las flores, para qué sirve el universo? ¿Por qué nosotros, en esta inmensidad, podemos ser capaces de comprender la realidad? ¿Por qué esta belleza del mundo que la ciencia nos permite contemplar cada vez con más profundidad? ¿Por qué el dolor, por qué nuestro deseo infinito, nuestra ansia por conocer y ser felices? Es una exigencia abismal, ante la cual la ciencia ni siquiera puede balbucear una respuesta. ¿De dónde proviene el ser de las cosas ahora? La evidencia de la creación no remite en primer lugar al pasado sino a la sorpresa porque las cosas son en cada instante, ahora. Yo no me hago a mí mismo, cada cosa podría decir también: “Yo no me hago a mí mismo”.

Marco Bersanelli es un astrofísico y cosmólogo que participa en el proyecto más importante de la astronomía contemporánea: la observación de las huellas del “big bang” en el universo que se ve.

En este artículo interviene, a partir de una discusión en acto, aclarando que se entiende cuando se habla de “Creación”

El corazón: el centro de mi ser me remite a otro que no soy yo…

“El término “naturaleza” viene de “nacer”. Nacer es ser nacido, recibir la existencia, por tanto uno mismo no es origen de su propio ser. Tener una naturaleza es haber recibido por el nacimiento una cierta estructura existencial, un dinamismo, una tendencia que está en mí y de la que yo no soy artífice. Todo lo que estamos diciendo se da en el corazón: el centro de mi ser no está bajo mi control, lo más íntimo que tengo me remite a otro que no soy yo. Yo me despierto con mis deseos: tomar un café, leer el periódico, ganar más dinero, besar a la actriz Caterina Murino, pero en mí hay otra cosa más, este terrible deseo de felicidad.”

Fabrice Hadjadj es uno de los filósofos más interesantes de estos últimos años: una entrevista provocadora sobre el sentido religioso y la razón, la verdadera estupidez y la auténtica inteligencia.

Otro enlace a un texto interesante de Fabrice Hadjadj:

La tierra camino del cielo, entrevista del junio 2010